Entender Etiopía
Etiopía es uno de los países más poblados de África, con 137 millones de habitantes, además de uno de los Estados más étnica y religiosamente diversos del mundo contando con más de 80 grupos étnicos.
En este artículo comprenderás este país en menos de 15 minutos de lectura.
Aquí aprenderás:
Sobre la situación política del país.
Sobre las culturas y etnias etíopes.
Sobre los conflictos externos e internos en los que está inmersa Etiopía.
Introducción histórica : ¿Cómo tienden los etíopes a organizarse políticamente?
A lo largo de la historia etíope, partiendo desde el Reino de Aksum (siglo I a.C al V d.C), que es la organización política más antigua que tiene registros suficientes para empezar nuestro análisis, hasta la Guerra Civil del Tigray de 2018, la organización política de los etíopes ha sido diversa a lo largo de los siglos, pero todas apuntan a una forma en concreto de organización: la federación.
Destacan figuras como el emperador Haile Selassie de etnia Amhara (1882 a 1975) que iniciaron políticas de centralización política que, en un principio, ocasionarían situaciones de fricción con la población y las elites de las regiones feudales del país, no obstante, este proceso de centralización se llevó a cabo teniendo en cuenta los privilegios económicos de la nobleza gobernante y el reconocimiento de privilegios feudales hereditarios a aquellos nobles que hayan contribuido al bien del imperio.
Claramente este proceso de centralización no fue aceptado de forma uniforme por todos los grupos de la nación, encontrándose opositores regionales que trataron de derrocar al emperador, causando inestabilidad política y social, no obstante el poder imperial se impuso.
Los Italianos lograron invadir Etiopia hasta 1943, estableciendo un sistema colonial que recibió una resistencia feroz por parte de las milicias etíopes, creando una situación en la que los italianos y europeos no podían salir de las principales ciudades por el riesgo que suponía. El gobierno de ocupación italiano aplicó políticas de represión contra los Amharas ya que los consideraba como el grupo pro-imperial más activo y empezó a beneficiar a otras etnias y grupos como los Oromo y los musulmanes. Claramente esto tendrá consecuencias en el futuro, ocasionando revanchismo étnico y tribal.
Tras la renuncia de la colonia por parte de Roma, el sistema imperial medianamente centralizado fue restaurado, adquiriendo nuevos territorios como Eritrea, la cual acabó independizándose tras una cruenta guerra civil debido a las imposiciones del gobierno central etíope que no respetaban la voluntad de los eritreos de ser un territorio federado más que una mera provincia.
El absolutismo imperial se consolida en esta etapa, concentrando, el emperador, amplios poderes que venían recogidos en la Constitución política. Esta forma de gobierno empezó a crear problemas de estabilidad debido a la poca consideración que tenían los legisladores (de mayoría Amhara) en Adís Abeba por los grupos culturales que residían en el país, generando revueltas en Eritrea, el Tigray y territorio habitados por somalíes. Toda esta situación creada por un centralismo ineficiente y corrupto que promovía la ascensión social de una sola etnia, los Amhara, creó una situación en la que el Derecho, aunque promovía la igualdad entre etnias, sirviese como herramienta para una sola de ellas para controlar a las demás, derivando en la Guerra Civil de 1974.
El nuevo orden tras la Guerra Civil de 1974 fue la imposición de un Estado Socialista Revolucionario Centralizado que se impuso a todas las culturas de forma sangrienta, ocurriendo matanzas que alcanzaban los 200.000 muertos y usando las hambrunas como armas de control social. La República Popular Democrática de Etiopía promovió un asentamiento forzoso con el objetivo de “mezclar” a las diferentes etnias, destruyendo en el proceso los hogares milenarios de estas. Esta situación ocasionó una cruenta guerra civil en la que las diferentes etnias principales (especialmente la tigrina) tomaron las armas en contra del gobierno de Adís Abeba, lo que ocasionó su caída.
La nueva Etiopía de 1991 nace como un Estado etnofederal, el cual, en sus inicios tomó en consideración la diversidad cultural del país y aplicó leyes y políticas para devolver la autonomía a las regiones. El nuevo Estado creado por el partido multiétnico EPDRF se basaba en la etnicidad, incluso reconociendo el derecho a secesión en el caso de violar, el gobierno central, los derechos y costumbres de los pueblos etnofederados.
El nuevo Estado reconoce todas las lenguas étnicas como oficiales, aunque el Amhárico es la lengua oficial del gobierno central de Adís Abeba. Así mismo se reconocía la libertad de culto y promoción de religiones marginadas aunque el Estado se conforma aconfesionalmente.
La nueva forma política generó una gran estabilidad tras años de guerras civiles, aunque claramente seguían existiendo tensiones étnicas y territoriales que no llegaron a florecer del todo.
El desarrollo exitoso del nuevo Estado se vio imposibilitado por el acaparamiento del poder de las diferentes etnias principales del país, creando así una “etnocracia”, ocurriendo grandes protestas por parte de la etnia Oromo contra el gobierno central por el reparto desigual de la riqueza, las expropiaciones de territorios agrícolas tradicionales y la expansión de la capital administrativa a expensas del territorio de esta etnia. Las protestas desembocaron en un alzamiento de las milicias étnicas que empezaron a atacar a las fuerzas federales.
En 2018 un nuevo primer ministro de etnia oromo irrumpe en el gobierno con una nueva ideología “panetiopista” que busca unir a todos los Etíopes sin considerar su religión o etnia. Las políticas del nuevo líder no fueron bien recibidas y, además, la etnia sidama exigía un referéndum para el reconocimiento de una provincia autónoma propia. El gobierno central, presionado, otorgó el estatuto de provincia a dicha etnia, solventando el conflicto étnico en ciernes. No obstante, la etnia tigriña, al ver su poder reducido por la incursión de este nuevo presidente en el gobierno, sus aires de dictador y las políticas de represión contra el partido tigriño en las Cámaras, decidió levantarse en armas e iniciar una guerra contra el gobierno federal.
En la actualidad, la guerra civil ha terminado pero las tensiones étnicas prevalecen, el Estado etíope solo podrá existir si se configura como una federación, como una federación capaz de evitar el surgimiento de “etnocracias”.
El patrón, entonces, es claro, cuando el Derecho y la gobernanza en un país tan diverso como lo es Etiopía no están dirigidos a través del dialogo y la posibilitación de la coexistencia entre culturas tan dispares entre sí nos encontramos con situaciones en las que la ley positiva se impone como nos lo viene a decir Austin: “El mandato de un soberano es respaldado por una sanción” que en el caso de Etiopía podríamos traducirla de la siguiente manera: “El mandato de una de las culturas dominantes es respaldado exclusivamente por su poder coactivo sobre otras culturas con menos recursos”. Dichas sanciones en la mayoría de las veces serán tan desmedidas que causarán un desorden aún mayor que el incumplimiento de la propia ley en el caso de este país. Esta situación solo se puede solventar si consideramos el Derecho no como una herramienta usada por un poder superior, por un leviatán de Hobbes considerado acultural que no deja de ser una imposición de una cultura dominante, sino que es una herramienta creada por la sociedad a través del dialogo y la comunicación tras siglos de coexistencia mutua. Siendo esto imprescindible, la experiencia tras siglos de convivencia mutua, teniendo casos de éxito de la aplicación del derecho en países multiculturales como Suiza u Omán (ambos con panoramas religiosos y étnicos extremadamente diversos) donde múltiples culturas y religiones han aprendido a coexistir respetándose entre ellas y, en el caso del Estado, respetando la igualdad de trato entre ellas y sus costumbres.
Composición étnica: una pincelada para explicar un mundo a parte.
Primero tenemos a los oromo que se encuentran en el centro y el sur del país, esta etnia la componen 30 millones de personas siendo la más numerosa entre las etnias de Etiopía. La lengua de los oromo es el “afaan” o idioma oromo.
La religión dentro de esta etnia es diversa, pues la mitad de los 30 millones de miembros son musulmanes y la otra mitad profesan las distintas ramas del cristianismo (Protestante, Ortodoxo Etíope e incluso el catolicismo).
Los tigray moran en el norte del país en el territorio que tiene el mismo nombre que la etnia, la Región del Tigray. Los tigray constituyen el 6,2 % de la población de Etiopía (es decir, unos 9.000.000 de miembros aproximadamente), su religión al igual que los oromo es muy diversa, pues profesan el cristianismo con sus distintas variantes, el islam y el judaísmo pero en menor medida. A pesar de que los tigriños solo suponen un 6,2 % de la población total de Etiopía, han conseguido controlar el gobierno de Adís Abeba durante mucho tiempo, además de suprimir el derecho de autogobierno de otras etnias rivales, sin embargo el poder tigrino se desvaneció con la entrada del actual primer ministro Abiy Ahmed que es de etnia amhara y oromo. Los oromo y los tigrinos nunca han sido amigos, de hecho cuando los gobernantes tigrinos ocupaban el poder de Adís Abeba existía una fuerte represión contra los oromo. Se podría considerar que los tigrinos son un pueblo guerrero con una fuerte tradición marcial que ha caracterizado a la etnia a lo largo de su historia, es más, durante la invasión italiana de Etiopía un líder de la etnia tigray fue quien lideró la resistencia.
Por otro lado están el pueblo amhara que vive en los territorios del noreste en la región de Amhara. Su población es de 19 millones de persona. Los amhara siguen principalmente el cristianismo ortodoxo etíope aunque existen ciertos grupos islámicos o protestantes. El idioma de este pueblo es el idioma amhárico.
Justo en la zona meridional del país nos encontramos al pueblo sidama que cuenta con cinco millones de miembros. Ésta etnia al igual que las otras sigue el cristianismo y el islam pero también hay un numero considerable de personas que se consideran animistas. Los sidamas también tienen un idioma propio llamado Sidamo. El territorio de los sidama es una zona bastante fértil e ideal para la ganadería ya que la conforman una red de valles y llanuras rodeadas por montañas que los han aislado de los conflictos étnicos que han ido azotando al país a lo largo de su historia.
Esta etnia, como muchas otras etnias minoritarias, sigue organizándose en clanes territoriales dirigidos por un consejo de ancianos y un jefe tribal, la ganadería que tiene un gran impacto en la sociedad de los sidama ya que la producción ganadera es prácticamente en su totalidad para el autoconsumo, así mismo, como dato curioso, la posesión de reses es significativo de riqueza entre ellos.
En la zona centro oriental de Etiopía tenemos a los hadiya que cuenta con un millón de integrantes de los cuales más del 90 % viven en zonas rurales. Viven cerca de la capital Adís Abeba en las regiones de Harar y Gurage. Los hadiya son en su mayoría cristianos.
La nación hadiya está dividida en 16 clanes que tienen un jefe del clan y un consejo de ancianos para la gestión de los territorios del pueblo hadiya.
Ya en el sureste y el este del país nos encontramos a la etnia somalí que en su mayoría son musulmanes. Un numero importante de los somalíes de Etiopía buscan la independencia de su territorio, es por ello que se han conformado grupos rebeldes como el Frente de Liberación Nacional de Ogaden que ha causado bastantes problemas a las fuerzas gubernamentales, sin embargo hay que resaltar que de momento las fuerzas federales han conseguido mantener a raya a estos grupos independentistas.
En la región de Afar situada en la zona oriental de Etiopía que hace frontera con Eritrea y Yibuti se encuentra el pueblo afar que tiene una población de un millón y medio de personas dentro del territorio Etíope pues también se extienden por zonas de Eritrea y Yibuti. La etnia afar es principalmente musulmana y al igual que las otras cuenta con un idioma propio, el pueblo afar tiene una larga tradición como pastores nómadas y a día de hoy un numero considerable de la población rural de los afar sigue siendo nómada ya que se mueven regularmente en busca de agua para sus animales.
Breve resumen de la situación geopolítica:
La situación geopolítica de Etiopía se puede describir como tensa, pues las relaciones con sus vecinos han sido tensas a lo largo de este siglo y más aún hoy en día. Destacan vecinos como:
Eritrea, la cual se independizo de Etiopía en 1993.
Somalia que en 2024 cortó relaciones diplomáticas debido a que Adis Abeba firmó un acuerdo con Somalilandia, no obstante en enero de 2025 se restablecieron plenas relaciones bajo mediación turca.
Sudán: relación bastante tensa debido a disputas fronterizas por la región de Al-Fashaga y la construcción de la Gran Presa del Renacimiento Etíope, la cual amenaza el caudal del rio Nilo rio abajo, lo que ocasionaría un gran problema para Sudán y Egipto.
Egipto: claramente la relación es extremadamente conflictiva, pues la construcción de dicha presa es considerada como un asunto que amenaza la supervivencia del propio Estado egipcio.
Rodeado de enemigos, con conflictos internos incesantes y sin una salida al mar que sea estable y asegure la continuidad de las importaciones del extranjero, Etiopía se encuentra en una situación delicada cuyo devenir marcará el futuro del país.
Adis Abeba sigue intentando diversificar sus salidas al mar, estrechando lazos con Yibuti y Somalilandia, lo que ha hecho que entre en el tablero de un juego mayor, pues potencias emergentes como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Turquía están luchando actualmente para aumentar su influencia en un la región.
Adjunto video recomendado para saber más sobre la situación actual de Etiopía:



